Un aporte de conservación no es una compra de territorio.
El aporte de conservación representa una contribución destinada a financiar acciones de conservación y no constituye propiedad, posesión, dominio, usufructo ni derecho real alguno sobre el territorio, predio, ecosistema, recurso natural o individuo asociado. Esta redacción está sujeta a revisión de asesoría jurídica antes de considerarse una cláusula contractual definitiva — ver también el aviso legal sobre Bonos de Conservación.
¿Qué es Santuario Chiquito?
Santuario Chiquito nació como un esfuerzo familiar en la finca matriz Santuario (40 ha) y la Finca Santa Lucía (40 ha). Con el tiempo, hemos logrado contagiar e involucrar a la comunidad local, consolidando un proceso territorial de gobernanza comunitaria que vincula a pequeños y grandes propietarios rurales para demostrar que la protección del ecosistema y el turismo sostenible son económicamente viables.
El territorio no es simplemente un destino turístico: es un territorio de alto valor ambiental donde el turismo de naturaleza se utiliza como herramienta para generar recursos destinados a la conservación. Aquí se protege el páramo, el bosque, el agua y la biodiversidad, con labores de restauración, vigilancia, mantenimiento, monitoreo, educación ambiental y control del retamo espinoso.
El territorio: 3 ecosistemas que se protegen juntos
La meta es llegar a 650 hectáreas dedicadas al 100% a la conservación. Hoy, 350 hectáreas ya están bajo custodia directa y conservación estricta; 140 hectáreas más están en proceso formal de incorporación (Finca La Hoya, Laguna Seca, Las Tapias) y 160 hectáreas están proyectadas al sur de Santuario Chiquito (Vereda El Bosque, Pacho) — se vincularán progresivamente mediante los recursos del ecoturismo, los eventos deportivos sostenibles y los Bonos de Conservación.
Explora el mapa interactivo del territorio, capa por capa →
Páramo de Guerrero
El territorio hace parte del Corredor Guerrero (Pacho–Tausa–Cogua–Zipaquirá) y está ubicado en el divisor continental de aguas entre Pacho y Tausa. Protege 7 especies de frailejón, 3 de ellas en Peligro Crítico (CR), y amplias coberturas de pajonales nativos.
Bosque altoandino
Restauración activa con +2.000 árboles nativos sembrados en rondas hídricas, 8 ha erradicadas de retamo espinoso (especie invasora), 4 ha en regeneración natural (≈10.000 árboles potenciales) y 4 ha de restauración productiva piloto con chocho de monte.
Agua y biodiversidad
El territorio abastece 2 macrocuencas (Río Bogotá y Río Negro), con 4,2 km de rondas hídricas protegidas y 7 cuerpos de agua y nacimientos conservados — la base de la que depende toda la biodiversidad del territorio.
El mapa del territorio, capa por capa
Activa o desactiva capas para ver cada ecosistema y cada acción de conservación por separado. Toca un polígono para ver su ficha. Los polígonos vienen de los levantamientos reales del equipo — un polígono es información territorial para trazabilidad, no una parcela en venta ni un título de propiedad. Conocer las acciones que sostiene cada capa →
Ecosistemas
Acciones de conservación
Unidades de conservación como capa propia: por definir — hoy cada unidad territorial coincide con las capas de arriba; se separará en una capa propia cuando existan subdivisiones distintas.
Cargando el mapa…
Explorar por lista
Alternativa al mapa — útil en pantallas pequeñas o si prefieres leer antes de tocar el mapa. Toca cualquier zona para ver su ficha arriba.
Cargando zonas…
Cartografiado en este mapa
Área real de los polígonos que puedes activar arriba — calculada directamente de los archivos entregados por el equipo, no una proyección. No se suma con las cifras del programa completo de más arriba en esta página, para evitar contar el mismo territorio dos veces.
Especies que este territorio protege y monitorea
El territorio forma parte del Corredor Guerrero, hábitat protegido y monitoreado para fauna sombrilla, e investigado directamente por universidades. Estas son algunas de las especies verificadas del territorio — sin destacar ninguna por encima de las demás.
Cánido de páramo de rango restringido en Colombia, fauna sombrilla monitoreada dentro de la red territorial.
Fauna sombrilla monitoreada dentro del Corredor Guerrero.
Felino silvestre protegido, hábitat monitoreado en la red territorial.
Fauna sombrilla del corredor Pacho–Tausa–Cogua–Zipaquirá.
Ave rapaz de páramo, indicadora de la salud del ecosistema abierto.
Colibrí de páramo, especie sombrilla monitoreada en el corredor.
Anfibio con seguimiento activo, asociado a los cuerpos de agua del territorio.
Endémica del Páramo de Guerrero, catalogada en Peligro Crítico (CR); una de 7 especies de frailejón protegidas en el territorio.
Objeto de estudio de la Universidad de los Andes y la Universidad Militar Nueva Granada por su competencia frente a apiarios comerciales.
El territorio protege además otras 6 especies de frailejón (Espeletia chocontana, también en Peligro Crítico, junto a E. grandiflora, E. corymbosa, E. boyacensis y E. argentea), 2 especies de puya (Puya trianae y Puya boyacana), cuy, runcho, zarigüeya, pava de monte, pava maraquera y moscas polinizadoras de páramo — ficha completa de cada una en los bonos correspondientes de la Tienda de Conservación.
Conservación productiva: cómo se convierte tu visita en territorio protegido
Santuario Chiquito conecta el turismo de naturaleza con los pagos por servicios ambientales (PSA) que sostienen a las familias campesinas y protectoras del territorio.
Reservas una caminata o adquieres un Bono de Conservación.
Tu aporte a la conservación queda registrado, junto con el valor del turismo.
Caminatas, eventos de montaña y alianzas generan actividad sostenida en el territorio.
Los recursos que genera cada mecanismo se destinan directamente al territorio.
Restauración, vigilancia, monitoreo, agua y biodiversidad.
Cifras públicas del modelo
Son las mismas 4 categorías que organizan la Tienda de Conservación — el mismo lenguaje del bono individual a la explicación completa del modelo.
Más detalle, en tus propios términos
La reserva se organiza como una red territorial en la que participan diferentes propietarios. Cada predio puede tener una extensión distinta, y la conservación se relaciona con el área protegida dentro de cada uno.
La valoración y gestión de las áreas de conservación consideran las características y condiciones de cada área: factores ambientales, ecosistémicos, hídricos y de conectividad dentro del territorio.
Existe una lógica de reconocimiento y pago por conservación: los recursos generados por el turismo, los Bonos de Conservación, las alianzas, los mecanismos de pago por servicios ambientales (PSA) y otros mecanismos pueden alimentar este modelo y contribuir a sostener la conservación del territorio.
El modelo se sostiene con distintos mecanismos: el turismo de naturaleza (caminatas y experiencias), los eventos de montaña, los Bonos de Conservación y las alianzas con empresas y agencias. Los recursos que genera cada uno se destinan al cuidado del páramo y el bosque altoandino, la protección del agua y la biodiversidad, la restauración, el control del retamo espinoso, el monitoreo, el mantenimiento, la vigilancia y la educación ambiental.
El seguimiento se hace en campo, con verificación directa del equipo de la reserva sobre las hectáreas y especies protegidas o restauradas dentro de la red que sostiene este modelo: 350 hectáreas ya consolidadas hoy, camino a la meta de 650 hectáreas dedicadas al 100% a la conservación.
Cada acción de conservación queda registrada con su tipo, la unidad territorial exacta donde ocurre y su estado. El nivel de evidencia disponible (fotografía, fecha, documento) depende de cada acción — hoy el equipo está sistematizando ese registro fotográfico; a medida que se cargue, aparecerá directamente en la ficha de cada zona del mapa interactivo de arriba. Nunca se muestra evidencia que no exista todavía.
Los bonos individuales financian directamente el manejo del territorio: guías baquianos locales, jornadas de restauración y control de amenazas. Los aportes corporativos se canalizan a través de APPPA — Asociación de Productores y Protectores de Páramo y Agua —, la entidad sin ánimo de lucro que emite el certificado de donación (ver Empresas — Bonos B2B).
Santuario Chiquito hace parte de dos cuencas hidrográficas altas, y dentro de ellas protege directamente varias microcuencas.
Cuenca Alta del Río Bogotá: el Río Neusa, la Quebrada El Mortiño y la Quebrada El Santuario.
Cuenca Alta del Río Negro: el Río Yayatá — nacimiento directo del Río Negro — (3,0 km), el Río Patasía y el Río Guayoque.
Las rondas hídricas protegidas suman 4,2 km: además del Río Yayatá, incluyen la Quebrada El Santuario (600 m), la Quebrada El Mortiño (300 m) y la Quebrada El Chochal (300 m). Los 7 cuerpos de agua conservados son la Laguna El Chochal, la Laguna El Santuario, la Laguna Colorada, el Pozo de Los Veras, la Laguna Las Lamas, la Laguna Seca y el complejo hídrico de 4 lagunas en Las Tapias.
Proteger estas microcuencas — su vegetación de ronda, sus rondas hídricas y el páramo que las alimenta — es una de las razones centrales por las que existe el modelo de conservación de Santuario Chiquito. Conoce el Bono de Conservación Hídrica →
Una antigua mina de carbón, abandonada tras ser suspendida por la autoridad ambiental, fue recuperada por completo: se retiraron 5 toneladas de residuos mineros e industriales. Al mostrarle al propietario el valor del turismo de naturaleza, se logró su reconversión productiva — limpió el terreno, permitió la restauración pasiva e invirtió en un contenedor refugio que hoy sirve como campo base para turismo científico y caminantes.
Adicionalmente, se han retirado 200 kg de residuos sólidos ordinarios en jornadas comunitarias de voluntariado en vías y zonas de telecomunicaciones — por eso, en el mapa interactivo, esta capa se llama "Saneamiento ambiental" y no solo "residuos mineros": cubre las 2 fuentes reales de residuos del territorio, no solo el pasivo histórico de la mina.
Se creó una red informal de guardianes del territorio — campesinos y propietarios locales que vigilan el páramo, reportan la cacería furtiva y la extracción ilegal de paja o madera, y evitan el ingreso de fauna doméstica.
+5.000 personas se han sensibilizado en 10 años, mediante recorridos interpretativos enfocados en la conservación activa, la problemática del agua y el rescate de la memoria ancestral muisca del territorio.
- No es, en general, una compra de propiedad sobre el territorio.
- No es una compensación certificada, salvo cuando exista soporte técnico y legal específico que así lo indique.
- No es un certificado ambiental oficial.
Santuario Chiquito

